Del Imperio a Chimerica es un capítulo del libro “El triunfo del dinero” donde se hace un análisis sobre la globalización y el ascenso chino frente al presunto declive del Reino Unido y después de los Estados Unidos, marcando un nuevo equilibrio global en el poder financiero. Se examina las características de la globalización dirigida por el Reino Unido entre la Guerra del Opio y las guerras mundiales del siglo XX, así como su vulnerabilidad frente a las conmociones.
El autor enseña de qué forma los acuerdos de Breton Woods y sus instituciones (el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional) nacieron para conjurar la devastación económica que dejaban las conflagraciones, con medidas como los controles de capitales que restringían la globalización. Del Plan Marshall pasa a las ayudas al desarrollo, a la crisis latinoamericana de la deuda en 1982 y los ajustes del FMI, que llevan tanta relación con las prácticas de lo que muchos llaman el imperialismo de Estados Unidos.
Las proyecciones del PIB de los 4 países denominados BRIC (Brasil, Rusia, India y China), Grandes Países en Rápida Industrialización, confirman que China puede llegar a superar a los USA en el año 2040.
Hablando justamente de críticos del “imperialismo estadounidense”, Niall Ferguson, autor del libro, sale al paso de las quejas del Nobel de Economía Joseph Stiglitz y dice que la liberalización vino primero de Europa que de Estados Unidos. Sobre esta nueva liberalización, Ferguson recorre las crisis bursátiles de los 80 y 90, relacionándolas con algunas historias de empresas que apostaron demasiado. Era el reino de la incertidumbre, de la irracionalidad descrita por el financista George Soros en su teoría de la reflexibilidad.
Y salta finalmente a China, para celebrar su crecimiento, solidez, capacidad de ahorro. “En 2007”, indica Ferguson, “Estados Unidos tuvo que pedir prestados unos 800.000 millones de dólares al resto del mundo, lo que representa más de 4.000 millones por cada día laborable. China, en cambio, tiene actualmente un superávit contable de 262.000 millones de dólares, una cantidad equivalente a más de la cuarta parte del déficit estadounidense. Y una proporción extraordinariamente grande de ese superávit ha acabado prestándose a Estados Unidos. En la práctica, pues, la República Popular China se ha convertido en el banquero de los Estados Unidos de América”.
Existen varios orígenes para el desarrollo de la China según varias percepciones: Diversidad Topográfica, Recursos Disponibles, Cultura, Actitud hacia la Ciencia y la Tecnología e incluso diferencias de evolución humana.
Pero ese éxito chino, según Ferguson, ha significado también una alianza con Estados Unidos, hasta el punto de promover el endeudamiento masivo la superpotencia que gestó el colapso financiero. Ferguson advierte sin embargo que la simbiosis puede convertirse en rivalidad, como ha pasado antes, con resultados catastróficos.
La Globalización de los mercados ha conducido a que la mano de obra, la industria manufacturera y el capital se internacionalicen vertiginosamente. Así como en su momento al Imperio Británico se le llamo “narcoestado”. Dicho imperio hizo negocios e inversiones en destilerías de cerveza, fabricas de algodón, compañías de seguros, empresas de transbordadores y ferrocarriles, instalaciones portuarias y minas, donde salió fortalecida la bolsa de valores de Londres.
En el epílogo “El origen del dinero”, se puede resumir los postulados: “Desde la antigua Mesopotamia hasta la China actual, el triunfo del dinero ha sido el de las fuerzas que impulsan el progreso humano, un proceso complejo de innovación, intermediación e integración que ha resultado tan vital como el avance de la ciencia o la difusión del derecho para que la humanidad pudiera escapar a la ardua tarea de la agricultura de subsistencia y a la miseria de la trampa malthusiana”.
También examina los factores heurísticos (El arte y la ciencia del descubrimiento y de la invención o de resolver problemas mediante la creatividad y el pensamiento), las formas en que miramos la realidad y el pasado de manera sesgada; evalúa la evolución de las finanzas, un árbol genealógico capaz de generar sus propias extinciones masivas; y se detiene con varias preguntas sobre las consecuencias de la crisis, en Febrero de 2009
Lo que se puede visualizar del capítulo Del Imperio a Chimerica es que “Los chiméricos orientales (China) son ahorradores; los chiméricos occidentales son consumidores. Los orientales se dedican a la manufactura; los occidentales a los servicios. Los orientales exportan; los occidentales importan. Los orientales acumulan reservas; los occidentales gestionan déficits y producen bonos denominados en dólares que son codiciados por los orientales". Así es como este imaginativo historiador y periodista explica el funcionamiento de este coloso dual que domina y conduce el mundo, aunque sólo sea por la fuerza de las grandes magnitudes: cuenta con un 13% del territorio mundial, una cuarta parte de la población y un tercio del PIB del planeta.
Hay complementariedad entre USA y CHINA y a ella se debe precisamente el crecimiento de la economía global en los últimos años. Pero también hay elementos que se repelen por su naturaleza misma. Las estructuras de poder en una y otra Chimérica no son tan sólo distintas, sino abiertamente incompatibles. Los chiméricos orientales se rigen por un sistema oscurantista y secreto, en el que no se conocen las reglas y los sistemas de ascenso y selección, que se producen en reuniones cerradas, seguidas de críticos comunicados y silenciosos gestos de asentimiento. Los chiméricos occidentales en cambio nada pueden hacer si no es a plena luz y bajo el escrutinio público, de forma que quien quiere ascender debe someterse a un examen pormenorizado sobre su vida, sus opiniones e incluso sus parientes y amigos Los primeros sacrifican todo, incluso la libertad personal, a la estabilidad del sistema, al prestigio de la autoridad única del partido y a la cohesión nacional. Los segundos, en cambio, ponen la libertad individual por encima de todo y sólo confían en las autoridades públicas sometidas al control de organismos independientes, y a la división y al equilibrio entre poderes.
Hay que subrayar que la parte oriental de Chimérica no ha hecho más que ganar peso respecto a la occidental en los últimos años, principalmente durante la etapa de Bush en la Casa Blanca. Pero es el actual presidente de Chimérica occidental el que tendrá que soportar la desventaja concedida. En la cumbre celebrada estos días en Washington, la preocupación de Pekín por el descontrol del déficit público americano y sus consecuencias en el valor de los bonos acumulados se ha hecho notar mucho más que el desasosiego de Obama por la escasa consideración hacia los derechos de las minorías y las libertades individuales por parte de las autoridades chinas.
Para que Chimérica tenga larga vida y sea la superpotencia del siglo XXI no basta con una buena ecuación entre intereses mutuos, sino que hace falta algo más de equilibrio y una cierta convergencia económica y política. Su primer y mayor servicio al conjunto del planeta, con el que deberá demostrar su propia consistencia, será reducir sus emisiones de gases a la atmósfera, de la que es líder absoluto y por ello principal responsable de los males que se vinculan al calentamiento global: el 40% de las emisiones le pertenecen, y si su parte occidental es ahora el primer emisor con el 22%, la oriental es el segundo con el 18,5% y pronto se convertirá en el primero.
Chimérica es también el nombre que podemos darle a un mundo gobernado, la otra denominación del G-2, la institución que va a sustituir al G-8 y al G-20 si los otros, también los europeos, no espabilan. Pero mundo y gobernado son por el momento términos tan quiméricos como la propia Chimérica. Para que funcionen en el futuro uno y otra, los actuales términos tan desproporcionados de la ecuación que han sido la garantía de éxito deben empezar a invertirse. Y por este lado, el económico, son los occidentales quienes deben realizar el mayor esfuerzo. Pero la mayor convergencia debe ser política, y ahí el esfuerzo corresponde a los chiméricos orientales, aunque algo tendrá que hacer Obama para animarles. Sin pluralismo político, sin un sistema judicial independiente y una democracia parlamentaria eficaz, sin medios de comunicación libres en su parte oriental, Chimérica seguirá siendo una quimera, que en cualquier momento puede desarrollar sus reflejos más monstruosos y amenazantes
A partir de 1880 hasta los bonos de las potencias extranjeras que cotizaban en Londres declinaron. Con este hecho las primas de riesgo político a su vez descendieron,
En 1889 ante la inminente amenaza de una guerra que amenazaría el Sistema Capitalista, Bloch publico la obra llamada LA GUERRA DEL FUTURO, donde argumentaba que los avances tecnológicos para enfrentar la guerra no permitiría que esta prosperara, que el país que insistiera el librarla llegaría a la bancarrota.
En 1910 mientras se creaba la Fundación para la paz internacional, se publicaba por parte de un periodista de izquierda la obra LA GRAN ILUSIÓN donde estimulaba la guerra y expresaba que esta no había sido posible gracias a la inestabilidad económica de las naciones que se desarrollaban “a crédito”. A su vez aparece la idea de que las grandes potencias no entran en la guerra porque son las que más tienen que perder y de que todos los países desean la paz por encima de todas las cosas.
Ni el asesinato de Gavrilo, príncipe heredero del trono de Austria, los mercados financieros no tuvieron ninguna reacción, el del archiduque francisco Fernando donde se habla de la crisis de los Balcanes no se derivo ninguna crisis financiera, llevando a los inversores a concluir que era posible una guerra a gran escala, la liquidez desapareció de la economía mundial. El primer síntoma de la crisis fue un aumento en las primas de los seguros de transporte tras el ultimátum que Austria dio a Serbia. Las cotizaciones de los bonos y las acciones empezaron a disminuir cuando fueron cambiadas por efectivo.
La inminencia de una guerra llevo a los países europeos y a Estados Unidos a vender sus valores rusos, lo cual llevo al descontrol de los tipos de cambio por el afán de los acreedores de repartir su dinero afectando la valorización de las libras esterlinas y el franco mientras el dólar y el rublo se desmoronaban, induciendo a todo el mundo a vender sus activos y aumentar su liquidez y por ende las cotizaciones cayeron generando la quiebra de los agentes y quienes habían pedido dinero prestado donde sus acciones eran sus garantías ante las entidades financieras, se genero la crisis bancaria, todos querían cambiar los billetes del banco por monedas de oro.
Como todo esto ocurrió en Londres que era el centro del crédito internacional se propago la crisis desde Europa hacia el resto del mundo. Se evidencia así que hacia 1914 se cerraron los principales mercados de valores hasta por espacio de 5 meses, iniciando por el mercado de Viena, para el 30 de Julio de ese año todas las bolsas del continente Europeo habían cerrado sus bolsas, seguidas por las bolsas de Londres y Nueva York, permaneciendo así hasta abril de 1915.
Pero no solo la bolsa entro en crisis, el mercado de productos de Estados Unidos también cerró sus puertas como la mayor parte de los mercados de divisas Europeos. Desde este hecho terrorista de 1914 no se ha visto otro que tenga tan funestas consecuencias.
Como la mayoría de los ahorradores convirtieron su liquidez en oro, el Banco de Inglaterra fue uno de los primeros en emitir el papel moneda relacionado con las reservas que el mismo poseía en oro como una acción de emergencia, seguido de Estados Unidos acogiéndose el amparo de la Ley Aldrich Vreeland como reacción ante la crisis de liquidez.
En Londres fue necesario sacar al personal de los bancos a vacaciones y los pagos de letras de cambio se pagaron con un mes de mora.
Gracias a la intervención de las autoridades ante el cierre del mercado de valores para dar liquidez se evito una catastrófica liquidación de activos. El mercado de valores de Londres había bajado ya un 7% por la suspensión de las cotizaciones, y esto sin ni siquiera haber empezado la guerra. A finales de 1914 los bonos rusos habían bajado 8.8%, los consols británicos en 9.3%, las rentes franceses en 13.2% y los bonos austriacos en un 23%, pero este fue solo el principio ante la ilusión de una guerra breve, posterior a 4 años de matanzas y gran periodo de pérdidas financieras donde todos los inversionistas de todo tipo perdieron como mínimo 46% ajustado a la inflación negativa del momento. Bajo el peso de la guerra perdieron todos, los que habían invertido en bonos austriacos, húngaros, otomanos y romanos.
Las crisis monetarias, los no pagos a los créditos, las discusiones en torno a las indemnizaciones y deudas de guerra, y, luego el inicio de la depresión. Llevaron a un número de países cada vez mayor a imponer controles cambiarios y de capital, además de aranceles proteccionistas y otras restricciones comerciales, en un vano intento de preservar la riqueza Nacional a expensas del intercambio Internacional.
En octubre de 1921 el gobierno chino se declaro en bancarrota, suspendiendo sus pagos a la deuda externa, repitiéndose de la misma manera en todo el mundo, Europa y América latina, llevando esto a que a finales de 1930 todos los países implementaran restricciones al comercio internacional, la inmigración y las inversiones llegando incluso a desarrollar una autosuficiencia económica como sociedad desglobalizada.
Los origines de la Primera Guerra Mundial se hicieron evidentes, donde Lenin vio que la guerra era una consecuencia inevitable de las rivalidades imperialistas de los países participantes.
SICARIOS ECONÓMICOS
Desde la década de 1930 y hasta finales de 1960, las finanzas Internacionales y la idea de la globalización quedaron adormecidas, casi muertas.
En julio de 1944 los victoriosos de la guerra se aliaron para diseñar una nueva arquitectura financiera para el nuevo mundo de la posguerra, donde el comercio internacional seria liberalizado con restricciones al movimiento de capitales; los tipos de cambio serían fijos y la divisa referencia internacional sería el dólar en lugar del oro, se reavivaría el libre comercio pero se restringiría los flujos de capital, mientras, el Banco Mundial ayudaba a reconstruir los países destrozados por la guerra. A partir de este momento los gobiernos podían elegir dos de tres opciones políticas, así:
• Plena libertad del movimiento de capitales transfronterizos.
• Un pico de cambio fijo
• Una política monetaria independiente orientada hacia objetivos Nacionales.
Al amparo de Bretton Woods, los países del mundo occidental eligieron las opciones 2 y 3. De hecho con el tiempo la tendencia sería la de endurecer los controles de capital antes de relajarlos.
Con la implementación de la Ley Marshall para los países del tercer mundo a través de programas de ayuda de gobierno a gobierno, Estados Unidos implemento una serie de condiciones políticas y militares para tener acceso a su apoyo económico que no siempre redundaba en beneficio de los destinatarios; una buena parte de las ayudas fue a parar a manos de los países pobres, pero la mayor parte se perdía o era robada.
En la medida en que Brentton Woods logro generar nueva riqueza facilitando la recuperación e Europa Occidental, a su vez logro frustrar a aquellos inversores que veían el riesgo de aplicar un excesivo sesgo domestico. Y en la medida en que permitió a los países subordinar su política monetaria al objetivo del pleno empleo, vino a crear conflicto incluso entre las opciones 2 y 3; así a finales de los 60’s el déficit del sector público Estadounidense era insignificante comparándolo con los estándares actuales, pero suficientemente grandes para que Francia se quejara en el sentido de que Washington estaba explotando su status de reserva monetaria para imponer un derecho de monedaje a los acreedores extranjeros de Estados Unidos por imprimir dólares.
Con la moneda flotando de nuevo y unos mercados extranjeros florecientes, como en el caso de los eurobonos, la década de 1970 presencio una reactivación de la exportación de capitales no estatales.
Con el auge del petróleo los bancos occidentales recibieron los superávits de los países productores, los petrodólares fueron prestados a los países latinoamericanos, y en 1982 México declaro que no podía pagar su deuda, evidenciando así la bancarrota del continente Americano y se quedaron sin la ayuda gubernamental para subsidiar las perdidas del los inversores y es allí donde dos grandes banqueros ejercen la vigilancia financiera, El Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial donde su consigna de operación son las reformas, condición para otorgamiento de dinero, y todas las condiciones que debían cumplir los países deudores paso a conocerse como CONSENSO DE WASHINGTON. Con 10 políticas que cien años atrás habrían alegrado el corazón a cualquier administrador imperial británico:
• Imponer la disciplina fiscal para reducir o eliminar el déficit.
• Ampliar la base tributaria
• Bajar los tipos impositivos
• El mercado fijaba los tipos de interés y de cambio
• Liberalizar el comercio internacional y los flujos de capital.
De pronto el dinero caliente que Bretton había ilegalizado, se calentaba de nuevo.
Sin embargo , para algunos críticos, EL Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial no eran más que los mismos agentes del imperialismo yankee de siempre, ya que cualquier préstamo recibido de estos entes debía ser para consumir productos fabricados en Estados Unidos, a menudo armas para mantener el poder a dictadores implacables o u oligarquías corruptas.
Se hace manifiesta la estrategia de endeudar a países subdesarrollados con grandes cantidades de dinero que luego no podrán pagar y así se calcula desde el inicio que una fracción de la deuda se recaudara mas siempre habrá un saldo impagable que obligara al Estado deudor a mantener consumo de los productos Estadounidenses y se deja al país con una deuda más un montón de intereses convirtiéndolos en sirvientes del imperio.
Según el libro de Perkins, CONFESIONES DE UN SICARIO ECONÓMICO, se dice que los presidentes de los países de Ecuador y Panamá, Jaime Roldos y Omar Torrijos, fueron asesinados en 1981 por oponerse a este sistema. Que el Banco mundial y El Fondo Monetario Internacional prestan dinero a países en crisis, no a países que ofrezcan enormes oportunidades a la Norteamérica empresarial.
Normalmente los Gobiernos acuden al Fondo Monetario Internacional FMI en busca de asistencia financiera cuando están teniendo problemas, para encontrar compradores de su deuda y cuando el valor de su dinero está bajando. El capítulo habla de una Receta Stigliziana la que consiste en aumentar los déficits fiscales es decir, en emitir más deuda e imprimir más dinero. Se cree que cuando los inversores ya no están dispuestos a tener deuda de un Gobierno, lo único que se debe hacer es aumentar la oferta y esta se venderá como “churros”.
Quien escribe se define como terrícola, quien ha descubierto que cuando un país con problemas fiscales trata de escapar imprimiendo más dinero, provocando que la inflación aumente a menudo de manera incontrolable. Puede que las leyes de la economía sean distintas en su parte del cuadrante gamma, pero se llega a la conclusión de que cuando un Gobierno que está casi en bancarrota no logra restringir de manera creíble el perfil temporal de sus déficits fiscales, por lo general las cosas empeoran en lugar de mejorar.
Krugman reconoce que las instituciones financieras de Asia Oriental, que habían pedido créditos a corto plazo en dólares pero que prestaban a largo plazo en moneda local (a menudo a sus compinches políticos) tenían una gran parte de la responsabilidad de la crisis. Hoy parece que ese retorno de la Economía a la Depresión se ve como una exageración. Se dice que en Asia Oriental nunca hubo una Depresión, salvo el caso de Japón. Tras la conmoción de 1998, todas las economías afectadas retornaron prontamente a un crecimiento rápido, de hecho, que en 2004 los analistas se preguntaban si las dos hermanas de Bretton Woods seguían teniendo todavía algún papel como prestatarias internacionales.
En la década de 1980 se presenció el auge de una clase completamente distinta de sicario económico, mucho más amedrantador que los retratados por Perkins, precisamente porque no contemplaba en ningún momento la necesidad de recurrir a la violencia para lograr sus objetivos. Para esta nueva generación dar un buen golpe significaba ganar mil millones de dólares en una sola especulación coronada por el éxito.
Cuando la guerra fría se acercaba a su fin, esos sicarios ya no tenían un verdadero interés en cumplir los fines de la agenda imperialista Estadounidense; antes al contrario, sus inclinaciones políticas declaradas resultaban a menudo más progresistas que conservadoras. No trabajaban para instituciones del sector público como el FMI o el Banco Mundial; lejos de ello, dirigían negocios que eran íntegramente privados hasta el punto de que ni siquiera cotizaban en el mercado de valores. Tales negocios recibían el nombre de “FONDOS DE RIESGO”.
Los fondos de riesgo ejemplifican el retorno del dinero caliente tras el “gran enfriamiento” que prevaleció entre el inicio de la Depresión y el final de Bretton Woods.
El capo reconocido de los nuevos sicarios económicos ha sido George Soros, judío húngaro educado en Londres y quien emigró a Estados Unidos en 1956, allí se labró una reputación como analista y luego fue jefe de investigación de Casa Arnhold & s. Bleichroeder. Soros escribió un libro llamado la Alquimia de las finanzas el cual es una crítica a los presupuestos fundamentales de la economía como materia teórica. Según la teoría favorita de Soros, la de la “reflexividad”, los mercados financieros no pueden considerarse perfectamente eficientes, dado que las cotizaciones son un reflejo de la ignorancia y las tendencias, a menudo irracionales, de millones de inversores “no solo los participantes en el mercado operan de forma tendenciosa si no que sus tendencias pueden influir en el curso de los acontecimientos.
Las tendencias de los inversores afectan a los resultados del mercado, los cuales a su vez cambian las tendencias de los inversores, las cuales, de nuevo afectan a los resultados del mercado se denomina “reflexividad”.
Soros en su obra indica que originariamente fue diseñado para protegerse frente a los riesgos del mercado mediante posiciones cortas, con las que gana dinero si un valor baja de cotización, el fondo de riesgo le proporcionó a soros el vehículo perfecto para explotar sus ideas sobre los mercados reflexivos. Soros también sabia como ganar dinero desde posiciones largas; esto es, comprando activos con la expectativa de subida de precios.
Las diferencias esenciales entre los viejos y los nuevos sicarios económicos eran de una doble naturaleza: en primer lugar la fría y calculadora ausencia de lealtad a ningún país concreto (manipulación del dólar y la libra esterlina) y en segundo término la mera envergadura de la cuantía de dinero que los nuevos sicarios habían de manejar.
El poder de los fondos de riesgo tenía un límite. En cierto nivel, soros y los de su ralea habían demostrado que los mercados eran más poderosos que cualesquiera gobiernos o bancos centrales. Pero eso no permitía afirmar que los fondos de riesgo podían controlar siempre los mercados. Soros debía su éxito a cierto instinto visceral, sin embrago hasta sus instintos a veces podían ser erróneos.
En 1993 dos genios matemáticos en compañía con otros investigadores de la universidad de Stanford desarrollaron una nueva teoría sobre la forma de poner precio a las opciones. Y con el modelo Black Sholes esperaban convertirlo en una maquina de hacer dinero cuyo punto de partida era el uso del instrumento financiero conocido como el “contrato de opción”.
El modelo Black Sholes es llamado por doctores como la caja negra, la cual permite determinar los precios de las opciones, funciona estableciendo el precio de una opción de compra sobre unas determinadas acciones en una fecha futura concreta, teniendo el impredecible movimiento de la cotización de las acciones en el período transcurrido entre el presente y esa fecha. Black y soles razonaron que el valor de la opción dependía de cinco variables:
• El precio del mercado actual de las acciones (s)
• El precio futuro acordado al que podría ejercerse la acción (x)
• La fecha de expiración de la opción (t)
• La tasa de rendimiento libre de riesgo de la economía en su conjunto ®
• La variable fundamental, la inestabilidad esperada de las acciones, probables fluctuaciones de su cotización entre el momento de la compra y la fecha de expiración (o)
De estas cinco variables se desprendía una fórmula algebraica la cual era perfecta para los cuántos, pues para ganar dinero necesitaban que los mercados estuvieran llenos de gente que no tuvieran ni idea del cómo establecer los precios de las opciones pero en cambio se fiaran de su propio instinto visceral.
Los inversores que LTCM atrajo a su fondo, fueron sobre todo grandes bancos. En septiembre el capital del fondo alcanzaba los 6.700 millones de USD y el valor de las participaciones de los socios se había multiplicado por un factor de más de 10, pero sus activos financiados por deuda eran enormes, cosa que no les preocupaba pues sus modelos matemáticos aseguraban que el riesgo estaba cercano a cero.
LCTM ganó dinero explotando las discrepancias de precio en múltiples mercados.
Según los modelos de valor-riesgo de los “cuantos”, la empresa era indestructible. Sin embargo unos meses después los mercados bursátiles empezaron a caer y el colapso del sistema financiero Ruso que contagió los mercados emergentes, los mercados de crédito reventaron y los mercados de valores se desplomaron, llevando a LTCM a perder en un día más de 550 millones, cifra superior a lo que los “cuantos” pronosticaban como imposible de 45 millones.
Por qué los grandes cerebros de LTCM estaban tan equivocados?
Porque no tuvieron en cuenta la irracionalidad de los mercados, no tuvieron en cuenta el temor que supera a la codicia.
En dos palabras, los premios Nobel sabían un montón de matemáticas pero suficiente historia, y por eso la gestión de capital a largo plazo acabó convirtiéndose en mala gestión de capital a corto plazo.
Tras el fracaso LTCM, se esperaría que los fondos de riesgo cuantitativos desaparecieran pero sucedió todo lo contrario, estos aumentaron en gran medida.
CHIMERICA.
El país ha dejado atrás su pasado imperial y ha logrado evitar la crisis que ha sacudido periódicamente a otros mercados emergentes.
Un aspecto fundamental es que el grueso de la inversión China se ha financiado con sus propios ahorros que son tan abundantes que hoy, la dirección de los flujos de capital no es de Occidente a Oriente, sino al contrario.
Hoy en día China le presta a Estados Unidos hasta el punto de convertirse en su banquero.
Se define entonces Chimérica como un país dual, formado por China mas Norte América, en el que lo chimericanos del este ahorraban y los chimericanos del oeste gastaban.
Finalmente creemos que una de las reflexiones que deja el capitulo y el libro es que las finanzas han financiado el arte, la exploración, la ciencia y la caridad humana, aparte de la guerra y la lucha por el poder. Nos corresponde a nosotros seguir adelante con mejores ideas, mejores intenciones y una mejor distribución de la riqueza para alcanzar niveles de equilibrio económico entre los países y bajar los índices de pobreza en el mundo.
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